Qué tipografías invitan a leer

Desde que Gutenberg inventara los tipos móviles en el siglo XV, se han sucedido una serie de tipografías que se ajustan a las corrientes artísticas de cada época. La era contemporánea nos ha brindado innumerables fuentes. ¿Quieres saber cómo hacer más legibles tus textos gracias a la tipografía?

El diseño de la tipografía es un arte y una técnica. Los profesionales que se empeñan en dar forma a un tipo de letra buscan, ante todo, contenidos agradables al ojo. Textos que inviten a la lectura y contenidos por los que el lector se mueva con facilidad.

¿Cuántas veces te has topado con un texto ininteligible en la red? ¿En cuánto tiempo abandonas la página cuando un contenido no te agrada visualmente? Dos preguntas clave que nos sumen de lleno en el valor de la tipografía.

Quizá hayas olvidado que, con la composición del texto en una página web, tienes un 50 por ciento adelantado.

Legibilidad y diseño, esenciales para la composición de textos

Si quieres que el lector se quede el mayor tiempo posible en tu espacio web, bríndale legibilidad. Esta se perfila como la capacidad de un texto para ser leído. En definitiva, se trata de que al internauta le sobren los motivos para consumir tus contenidos.

En este sentido, la calidad de la redacción no es un factor aislado, sino que vienen a potenciarlo otros como la longitud de las frases, el diseño de la fuente, el tamaño de la letra o el contraste.

La legibilidad incidirá en el tiempo en que una visita se quede en tu página. La lectura en una página no siempre es agradable. Algunos estudios lanzan luz sobre ello: al leer sobre un soporte digital, nos detenemos menos, lo hacemos más lento y nos quedamos con menos información que si el texto fuese en papel. 

Vayamos al quid de la cuestión: ¿cómo ofrecer al lector contenidos atractivos para que no abandone nuestra composición a la primera de cambio?

La extensión de la línea

Nuestra vista está acostumbrada a leer en los tamaños estándares del papel. Este hecho lleva aparejado un error en el que algunas webs incurren: componer en líneas de texto que se antojan excesivamente extensas.

Cuando creamos un texto para una página web, la longitud de la línea ha de reducirse y no ocupar toda la pantalla, ya que esto complica mucho la lectura.

Así, la extensión recomendada para un espacio web oscila entre los 40 y 70 caracteres, dependiendo del tipo de letra que estemos utilizando. La disposición en columnas de un texto facilita que el lector se desplace entre estas líneas más breves.

El contraste: blanco sobre negro o negro sobre blanco

Es fácil entender la capacidad del contraste para mejorar la legibilidad cuando pensamos en un texto compuesto en negro sobre blanco o viceversa.

No obstante, no se reduce todo a ello. El empleo de la tinta oscura sobre fondo blanco no fue una decisión arbitraria. Sin duda, si utilizas un texto oscuro sobre un fondo claro facilitas un factor tan básico como es el contraste.

¿Y al contrario? ¿Obtienes el mismo efecto componiendo un texto claro sobre un fondo oscuro? En principio, sí, aunque es preciso que tengas en cuenta factores como el aumento del tamaño de la fuente o el espacio para que la vista pueda descansar.

Color de los hipervínculos

En casi todos los contenidos web, vemos resaltadas ciertas partes: los enlaces o hipervínculos. Es recomendable que, para ello, juegues con el color. Es una manera de indicarle al lector que se encuentra ante un enlace.

¿El blanco es tu amigo?

Si hablas con algún diseñador, incidirá en que el blanco es su potente aliado. Un amigo fiel en la composición de la página.

La ventaja que ofrecen las páginas web es que dispones de más espacio. Sin embargo, está en tus manos que este aspecto se convierta en un valor añadido. De nada sirve que dispongas de más espacio si compones textos abigarrados, manchas que no dejan respirar a la página ni al lector.

Añadir espacios, líneas divisorias para separar los párrafos y ajustar el interlineado son básicos para confeccionar textos donde prime la armonía que ofrece el blanco.

¿Cómo alinear el texto?

La alineación a la izquierda se ha convertido en el estándar de la cultura occidental. Si te fijas, tenemos más facilidad para leer los textos de izquierda a derecha. Aún así, te aconsejamos que resaltes algunas líneas de texto con otras alineaciones. Puede ser el caso de los titulares, casi siempre centrados.

Sin embargo, no incurras en la arriesgada apuesta de alinear todo el texto al centro. ¿Por qué? Nuestra mirada está acostumbrada a buscar el inicio de la frase y, en el instante en que está desplazada, el lector requiere un esfuerzo para reconocerla.

Por su parte, los textos justificados se recomiendan para los formatos impresos. ¿Cuál es el motivo? Al verse interrumpida la lectura por el salto habitual de la oración, la lectura es más ágil y fluida. 

El tamaño de la letra

De ti depende componer páginas para lectores con vista de lince o para el común de los usuarios de Internet. Por ello, te instamos a que te pongas en la piel de una visita para que seas capaz de adecuar el tamaño de la tipografía a un lector medio.

Lo que para ti puede ser natural, o incluso correcto, para tus visitas puede suponer un suplicio. En última instancia, una invitación a abandonar la web y, por ende, dejar de leerte.

Una regla fundamental para no caer en equivocaciones es comenzar a partir de 16 píxeles. Acuérdate de que esto también dependerá del tipo de fuente que estés empleando. Puedes comprobar si tu web se está leyendo correctamente realizando una prueba de usabilidad.

¿Qué tipografía seleccionar?

Google nos ofrece más de 600 tipos de fuente, con lo cual puede ser una tarea espinosa dar con la tipografía más apropiada.

El diseño se convierte en sencillo cuando sigues estas pautas:

  • Títulos: elige una fuente que sea diferente al resto, que resalte y dé dinamismo a la página.
  • Párrafos y cuerpos de texto: selecciona un tipo de letra que sea fácil de leer como una sans serif. Este tipo de letra se reconoce por ser limpia, legible y versátil sin resultar aburrida. Es la más empleada en las páginas web por el aire moderno que desprende y la legibilidad que otorga al texto.
  • Menú de navegación: puedes optar por una de las opciones anteriores o incluso una tercera que no rompa la armonía del texto.

En el supuesto de que vayas a usar mayúsculas, empléalas solo para el menú de navegación. No es recomendable utilizarlas en frases enteras porque dificultan la lectura.

Tendencias tipográficas para el 2019

Una vez que hemos desgranado las claves para una legibilidad y diseño idóneos, te presentamos algunas tendencias que calarán hondo en 2019:

  • Las fuentes diseñadas a mano ganan popularidad.
  • Los tipos de color o cromáticos vienen pisando fuerte.
  • Las fuentes variables son una apuesta innovadora y segura.
  • La genialidad reside en caracteres alternativos y ligaduras.
  • Las fuentes vintage, tan populares como siempre.
  • El contraste es otra de las máximas este año. Por tanto, no te inhibas al combinar fuentes realmente grandes con otras pequeñas.

Google mejora el diseño de tu web

Son muchas las fuentes que maneja y proporciona Google para que puedas confeccionar tu página web siguiendo los parámetros descritos anteriormente.

Ejemplos de ellas son Alegreya, Asap o Lato. Por un lado, Alegreya es una de las fuentes más populares, ideal para diseñar el cuerpo de texto de cualquier publicación o contenido digital.

Asap se caracteriza por ser una “palo seco”; es decir, que no tiene remates. Sus señas de identidad son los bordes redondeados y la limpieza.

Por último, Lato ofrece elegancia al texto a la par que es una de las más populares de Google. También de “palo seco”, brinda hasta diez variantes.

Claves para componer textos digitales

En esencia, podemos aventurarnos con una serie de puntos para que nuestros textos sean legibles:

  1. Extensión de la línea: ha de ser inferior a 70 caracteres, a excepción de algunos formatos como los blogs. En caso contrario, puedes emplear columnas para facilitar la lectura.
  2. La diferencia entre el fondo y la fuente utilizada: debe contrastar bastante para que se lea adecuadamente.
  3. El blanco es nuestro amigo: ayuda a que la vista del lector respire.
  4. Alineación a la izquierda: lo recomendable en los formatos digitales es alinear los textos al margen izquierdo.
  5. El tamaño de la letra: el ideal comienza a partir de los 16 píxeles.
  6. La tipografía: ha de ser elegida para diferenciar títulos, textos y navegación.

En definitiva, fraguar la composición de una página web se asienta sobre unos principios fundamentales. La legibilidad y el diseño marcarán, en este sentido, el camino a seguir por un diseñador avezado.

No obstante, 2019 nos trae alguna novedad que no hemos de pasar por alto. Por tanto, a la legibilidad y el diseño de la tipografía se une la innovación. ¿Te atreves con estos factores?